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San Lorenzo-Instituto: esta vez la mejor jugada es no entrar

AAndrés Quispe
··5 min de lectura·san lorenzolorenzotorneo apertura
a group of people standing around each other — Photo by Carmen Laezza on Unsplash

La pelota todavía ni rueda y ya se siente el termómetro: en Boedo hablan de ratificar el buen momento, de sostener una identidad que volvió a verse seria, firme. El ambiente empuja. Mucho. Y también jala esa ganas de meter una ficha rápida por el local. Ahí, yo me planto.

La prensa argentina armó un relato fácil de comprar: San Lorenzo llega mejor, Instituto vendría a aguantar, y el libreto parece listo desde antes. Pero para apostar el tema va por otro carril, porque cuando un partido se instala como “cantado” antes del pitazo inicial, la cuota de esa supuesta obviedad casi siempre castiga al que entra tarde, y hoy, martes 24 de febrero de 2026, ese riesgo está vivito.

Lo que grita el momento y lo que susurra el juego

San Lorenzo tiene una virtud de peso en torneos cortos: orden sin pelota y poca exposición cuando lo corren en transición. Eso pesa. No es casual que, cuando se ve compacto, al rival casi siempre le quede una aislada para hacer daño, una pelota suelta, una segunda jugada. Ese patrón, históricamente, infla mercados como el 1X2 local y el “gana sin recibir”, y el hincha lo festeja, sí, pero el apostador que no afina precio termina haciendo cola en una ventanilla cara, carísima.

Y ahí aparece la trampa táctica, medio silenciosa: Instituto suele ceder tramos largos de posesión y te arrastra a un partido de roce, rebote, duelo aéreo y pelota parada, ese tipo de partido que te ensucia la lectura. No lo niega. Que San Lorenzo pueda ganar, puede. Pero baja claridad para pronósticos agresivos; es manejar en neblina con luces altas, crees que ves más y te encandilas tú solo, así de simple.

Lo engancho con una memoria peruana que sí deja enseñanza. En la Copa América 2019, Perú le ganó 3-1 a Bolivia y un montón de gente pensó que el equipo ya había mudado de piel para siempre, pero días después el 0-5 con Brasil devolvió la realidad: un partido no rehace una estructura completa. Acá pasa algo parecido, en escala chica. El presente de San Lorenzo puede ser real, pero volver ese envión una cuota rentable ya es otra chamba.

El dato incómodo para quien quiere apostar sí osí

Los Apertura en Argentina castigan la ansiedad, porque el margen es chiquito: pocos partidos, tensión alta y rotaciones que te mueven jerarquías semana a semana, casi sin avisar. Y además hay un detalle que muchos dejan pasar, raro: entre semana, la presión alta suele desinflarse después del 60’, lo que te mueve mercados de goles tardíos y corners finales. Basta mirar cómo se rompe el bloque cuando aparecen piernas pesadas, no necesitas inventarte números.

Vestuario de fútbol preparado antes de un partido nocturno
Vestuario de fútbol preparado antes de un partido nocturno

Si el favorito no paga una cuota con margen real, apostar “por fe” se parece más a pagar entrada doble que a invertir con cabeza. No da. En este cruce puntual, mi postura es incómoda para el que quiere adrenalina al toque: no veo valor limpio en ganador, y tampoco en líneas de goles que suelen venir apretadas cuando todos esperan un partido cerrado.

Y no, pasar de largo no es ser cobarde. Es método, nada más. En Perú ya vimos esa película en eliminatorias: después del 2-1 a Ecuador en Quito en 2021, varios se fueron de cara a mercados emocionales en la fecha siguiente y el golpe fue seco cuando el contexto táctico no acompañó, fue piña total. La memoria, si sirve, sirve para algo más que nostalgia.

Mi lectura final: jornada para observar, no para ejecutar

Prefiero usar este partido como laboratorio: mirar cómo San Lorenzo resuelve bloque bajo, cuántos hombres pisa área en ataque posicional y si sostiene intensidad tras el descanso. Eso, para mí, vale más. Mucho más. Es información de peso para jornadas futuras, más útil que forzar una apuesta esta noche, por apuro o por ruido externo.

Aficionados siguiendo un partido de fútbol en un bar
Aficionados siguiendo un partido de fútbol en un bar

Si igual quieres acción, que sea con stake mínimo, casi simbólico. Yo no lo haría. En CrashZone defendemos una idea simple cuando el mercado viene apretado: el mejor ticket, a veces, es el que no emites. Esta semana proteger caja es la jugada ganadora, y guardar bankroll hoy te da aire para cuando aparezca una cuota de verdad desalineada, de esas que se sostienen solas, sin relato.

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